viernes, 21 de octubre de 2016

Semana IV - 11/10/2016

Continuamos la clase donde lo dejamos ayer. Durante la clase pasada aprendimos y entendimos en gran medida el funcionamiento de un diodo. Esto resultará clave para entender el transistor bipolar.

El transistor bipolar, visto como una caja negra, es un dispositivo con tres pines: base, colector y emisor. De manera superficial y para entenderlo, un transistor bipolar es un dispositivo formado por dos diodos. Uno conectado de base a colector y el otro de base a emisor. En nuestro caso, queremos que este dispositivo amplifique, es decir, que esté en la región activa, por lo que el diodo de BE lo polarizaremos en directa y el de CB lo polarizaremos en inversa. De esta manera obtendremos una curva como la del diodo, siendo ahora los ejes la tensión V_BE y la corriente I_E. Además, como I_C e I_E están relacionadas con un parámetro alfa muy cercano a la unidad, también tendremos el mismo efecto en la corriente de colector.

Ahora, ¿cómo hacer rentable estas variaciones exponenciales de la corriente para amplificar tensiones? Pues muy sencillo, basta con poner un resistor a la salida del colector. Como acabamos de ver, la corriente de colector presenta variaciones muy drásticas, ídem que la corriente de emisor. Gracias al resistor, en sus bornes obtenemos esa transformación de corriente a tensión elevada.

Finalmente, entendido como amplificaremos nuestra señal de salida de la etapa de sintonia, vimos como se analizan este tipo de circuitos para prever los resultados una vez lo montemos en el laboratorio. Sin explayarme mucho, vimos que estos análisis se hacen primero en continua (y por lo tanto eliminando las fuentes sinusoidales) para obtener el valor de continua de la tensión de salida. Después, mediante el modelo incremental evaluamos esa variación de la tensión para obtener la curva final de la tensión de salida.

La semana que viene seguimos reinventado la radio montando un circuito de amplificación.

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